Vertido de 100 kilos de sulfato de cobre en el Ebro: tres investigados y cientos de peces muertos

  • El Seprona sorprendió a dos personas vertiendo 100 kg de sulfato de cobre en un canal de riego del Ebro, entre Xerta y Aldover.
  • Horas después aparecieron cientos de peces muertos entre Amposta y la desembocadura, y se investiga la relación directa con el vertido.
  • Una tercera persona habría dado las instrucciones; se localizaron otros 12 sacos en un almacén.
  • El canal abastece agua para consumo humano, riego e industria, y se han tomado muestras para análisis toxicológicos.

Vertido de sulfato de cobre en el Ebro

La Guardia Civil, a través del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), ha puesto en marcha una investigación tras detectar el vertido de unos 100 kilogramos de sulfato de cobre en un canal de riego de la margen derecha del río Ebro, en la provincia de Tarragona. Los hechos ocurrieron durante un dispositivo preventivo en las localidades de Xerta y Aldover, donde los agentes observaron cómo dos personas descargaban varios sacos y arrojaban su contenido directamente al agua.

Tras identificar a los sospechosos e inspeccionar el vehículo, los guardias encontraron envases vacíos del producto químico, cuyo uso está restringido por su toxicidad. Pocas horas después del vertido, aparecieron cientos de peces muertos flotando en el tramo comprendido entre Amposta y la desembocadura del Ebro, lo que llevó a los investigadores a considerar una relación lógica entre ambos sucesos, teniendo en cuenta el caudal y la corriente del río.

Un canal estratégico para el abastecimiento

El canal afectado no solo se utiliza para el riego agrícola, sino que también suministra agua para usos industriales y para el consumo humano, lo que plantea interrogantes sobre qué agua usar en los acuarios y otros sistemas cerrados ante contaminaciones ambientales. Ante la gravedad de la situación, los agentes tomaron muestras de agua y de peces muertos y las remitieron al Instituto de Toxicología y Ciencias Forenses para determinar la concentración de sulfato de cobre y su posible impacto en la salud pública y el ecosistema.

De forma inmediata, se informó a la Agència Catalana de l’Aigua (ACA), a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y al Consorci d’Aigües de Tarragona (CCAAIT), organismos que colaboran en la evaluación del alcance del vertido y en la coordinación de las medidas necesarias para minimizar los daños.

Investigación en marcha: tres personas implicadas

Sulfato de cobre en el Ebro

Las dos personas sorprendidas durante el vertido fueron puestas en calidad de investigadas por un presunto delito contra los recursos naturales y el medio ambiente. Durante su declaración, los agentes pudieron inspeccionar el almacén donde aseguraban haber adquirido el producto, localizando otros doce sacos de sulfato de cobre. Las pesquisas revelaron que ambos habrían actuado siguiendo las indicaciones de una tercera persona, que también ha sido citada como investigada por los mismos hechos.

La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para determinar las consecuencias ambientales del vertido. El sulfato de cobre, aunque se utiliza como alguicida y fungicida en ámbitos controlados, puede provocar mortandades masivas de peces y alterar el equilibrio biológico del ecosistema cuando se aplica de forma incontrolada sobre un medio acuático. Además, el cobre tiende a acumularse en los sedimentos, lo que podría prolongar el daño durante meses.

Las diligencias policiales han sido entregadas en el Juzgado de Instrucción de guardia de Tortosa y se ha dado cuenta a la Fiscalía Provincial de Tarragona, a través de la Delegación Especial de Medio Ambiente y Urbanismo. Los análisis toxicológicos serán clave para confirmar la relación entre el vertido y la muerte de los peces, así como para evaluar el riesgo sobre el suministro de agua potable y los cultivos de la zona.

Este episodio pone de relieve la importancia de la vigilancia continua del Seprona en los ecosistemas fluviales, especialmente en zonas de refugio de pesca donde ya se habían detectado actividades ilícitas. La colaboración entre la Guardia Civil, las agencias del agua y la fiscalía especializada permitirá esclarecer los hechos y, en su caso, depurar responsabilidades penales y ambientales.


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