Un termómetro para acuario es una herramienta básica que ayuda a mantener la temperatura de los acuarios totalmente controlada. Así podemos saber a primera vista si el agua no está todo lo caliente, o todo lo fría, que debe estar, algo importantísimo si queremos mantener a nuestros peces sanos y sin estrés.
Sin embargo, puede que nos surjan un montón de preguntas al respecto: ¿qué tipo es el mejor? ¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de montarlo? ¿En qué casos es obligatorio tener un termómetro para acuario? A continuación responderemos a estas preguntas. Además, también te recomendamos que leas este artículo relacionado sobre la temperatura ideal para los peces tropicales de agua dulce, ya que la elección y colocación del termómetro van de la mano de la gestión correcta de la temperatura.
Los mejores termómetros para acuarios
En el mercado actual existen decenas de modelos de termómetro para acuario, desde los más sencillos de cristal hasta sofisticados controladores electrónicos capaces de gestionar a la vez sistemas de calefacción y refrigeración. A la hora de elegir, conviene tener claro que no existe un termómetro perfecto para todo el mundo, sino modelos más adecuados según el tipo de acuario, el presupuesto y el nivel de exigencia que tengas.
En esta guía nos vamos a centrar en los criterios que de verdad importan (precisión, facilidad de lectura, seguridad, mantenimiento y precio) para que puedas escoger con cabeza entre los diferentes tipos: termómetros de cristal, digitales con pantalla LCD, tiras adhesivas, flotantes, de infrarrojos o incluso controladores de temperatura que gobiernan calentadores y ventiladores a la vez.
Si quieres ir directo a la compra, aquí tienes una selección que se actualiza automáticamente con algunos de los modelos más vendidos y mejor valorados:
Estos listados incluyen principalmente termómetros digitales con sonda y pantalla LCD, que hoy en día son la opción preferida por muchos aficionados por su buena relación entre precisión, comodidad y precio. Más abajo verás en detalle cuándo te conviene uno de estos, cuándo es mejor un simple termómetro de cristal y en qué casos merece la pena subir de nivel y apostar por un controlador electrónico tipo T Controller Twin 2.0 PRO, capaz de gestionar simultáneamente un sistema de calefacción y otro de refrigeración con una precisión de hasta 0,1 ºC.
¿Es conveniente tener un termómetro en un acuario?

Un termómetro para acuario siempre es una buena idea, y no solo en casos de acuarios tropicales, que necesitan una temperatura más elevada, sino en todo tipo de acuarios. El termómetro, al permitir que monitorices la temperatura del agua, ayuda a ver si la temperatura va variando en diferentes horas del día, o incluso a identificar posibles problemas con la temperatura del agua que tengas que solucionar para que tus peces y tus plantas siempre tengan buena salud.
Y es que el ecosistema de un acuario es extremadamente sensible a las variaciones de temperatura. Unos grados de más o de menos pueden traducirse en estrés, pérdida de apetito, inmunidad más baja, aparición de enfermedades, cambios de comportamiento e incluso en la muerte de peces e invertebrados delicados. Las plantas tampoco se libran: algunas especies ralentizan su crecimiento o directamente mueren si la temperatura se sale de su rango óptimo.
Los cambios bruscos de temperatura, por ejemplo, pueden hacer enfermar a tus peces, ya que cualquier cambio en el agua les supone una fuente importante de estrés. Este estrés térmico puede favorecer la aparición de parásitos externos (como el famoso punto blanco), hongos y problemas bacterianos. Por eso es vital contar con esta herramienta, para poder ir comprobando los datos varias veces al día (especialmente si has cambiado el agua del tanque o después de comer), de manera que en cualquier momento puedas conocer su situación.
Además, la temperatura afecta a otros parámetros del agua. A más temperatura, menos oxígeno disuelto y más rápido se acelera el metabolismo de los peces y de las bacterias del filtro. Esto influye en el consumo de oxígeno, en la producción de desechos y en la eficacia del ciclo del nitrógeno. Mantener la temperatura dentro de un rango estable y adecuado no es solo una cuestión de comodidad para los peces, sino de estabilidad global del ecosistema.
Por último, el termómetro es una especie de “chivato” del resto de elementos técnicos: si el calentador, el filtro o incluso la iluminación generan demasiada temperatura, el termómetro será el primero en mostrar ese problema y te permitirá reaccionar antes de que se traduzca en daños reales para tus animales.
Tipos de termómetro para acuarios

Entre los termómetros para acuarios existen distintas opciones, cada una con sus propios pros y contras, como veremos a continuación. Conviene conocerlas para no equivocarte en la elección y para entender por qué algunos modelos son más recomendables que otros en función del tipo de acuario (tropical, de agua fría, marino, gambario, etc.) y del tamaño de la urna.
Termómetro interior
Los termómetros interiores, como su nombre indica, se colocan dentro del acuario, con lo que permiten una lectura muy precisa del agua. Al estar en contacto directo con el agua, la temperatura que muestran es la real del entorno donde viven tus peces, sin interferencias de la temperatura ambiente de la habitación.
Además, si tienes un acuario muy grande, puedes usar varios a la vez para asegurarte de que toda el agua tenga la misma temperatura. Es bastante frecuente que en urnas muy largas haya diferencias de temperatura apreciables entre la zona del calentador y la opuesta, de modo que usar dos o más termómetros internos en puntos distintos ayuda a detectar estas zonas más frías o más calientes.
Acostumbran a ser bastante baratos y hay de diferentes tipos para que puedas escoger el que mejor se adapte a tus necesidades y a las de tu acuario, por ejemplo, con una ventosa, con pesos para que se hundan, flotadores… En todos los casos, lo importante es que permanezcan en posición vertical y en un punto donde el agua tenga buena circulación, evitando rincones muertos donde el flujo sea mínimo.
Sin embargo, tienen algún inconveniente, como su fragilidad en caso de que sean de cristal, por lo que no son adecuados para acuarios con peces grandotes, muy territoriales o nerviosos (cíclidos grandes, por ejemplo), que puedan golpearlos. También hay que tener cuidado al introducir la mano en el acuario para mantenimiento, ya que un golpe accidental puede romperlos.
Otro aspecto que hay que tener en cuenta es la dificultad de la lectura de la temperatura al no estar necesariamente pegados al cristal del acuario o si el acuario está en un lugar con poca iluminación. Las cifras suelen ser pequeñas y, si tienes el acuario algo bajo o en una posición incómoda, puede costar verlas bien. Por eso, muchos aficionados combinan un termómetro interior de cristal (como respaldo) con un digital de pantalla externa para el uso diario.
Termómetro LCD (pantalla digital)
La pantalla LCD es la manera como muestran la temperatura este tipo de termómetros, también conocidos como digitales. Además de la pantalla, que va por fuera del acuario, toman la temperatura con una toma o sonda que se coloca dentro del agua, con lo que son una de las maneras más eficientes que encontraremos para ver la temperatura a la que está el agua.
Estos termómetros digitales de sonda son los más comunes cuando se busca una combinación de precisión, comodidad y precio razonable. Normalmente ofrecen márgenes de error entre ±0,1 ºC y ±0,5 ºC, más que suficiente para acuarios domésticos. Algunos modelos incluso permiten conmutar entre grados Celsius y Fahrenheit, algo útil si consultes información en distintas escalas.
Además, normalmente la pantalla es bastante grande y nos permite ver los números con un simple vistazo, con lo que aportan un plus de comodidad. Se suelen colocar en el cristal frontal o lateral, en una zona visible pero que no estropee la estética del montaje. La sonda se introduce en el agua a través de la tapa o por un orificio para cables y se fija en el interior con ventosas.
Muchos modelos incluyen funciones avanzadas aprendidas de los sistemas de control profesionales, como alarmas sonoras o visuales de temperatura máxima y mínima. De este modo, si la temperatura se sale del rango que hayas definido (por ejemplo, menos de 24 ºC o más de 28 ºC), el termómetro te avisa. Esta función resulta especialmente interesante en acuarios con especies sensibles (discos, gambas, corales, etc.) o en viviendas donde la temperatura ambiente cambia mucho entre el día y la noche.
En el segmento profesional o semiprofesional aparecen ya controladores tipo T Controller Twin 2.0 PRO y similares. Estos dispositivos no solo miden, sino que gestionan de forma simultánea unidades de calefacción y refrigeración (por ejemplo, calentador y ventiladores o enfriador), con una precisión de 0,1 ºC y un amplio rango de trabajo (habitualmente entre 4 y 40 ºC). Suelen incorporar relés de alta potencia, sensores resistentes al agua de mar y pantallas grandes, pensadas para acuarios marinos, arrecifes o sistemas muy exigentes en estabilidad térmica.
Termómetro digital
Los termómetros digitales son, sin duda, los más eficientes a la hora de controlar la temperatura del agua de nuestro acuario. La mayoría consisten en una pantalla que muestra la temperatura, que se coloca fuera del acuario, y un sensor que se coloca dentro (por eso son tan eficientes a la hora de medir la temperatura, ya que no los afecta la temperatura exterior). Otra opción muy interesante que incorporan algunos modelos es una alarma que avisa si la temperatura del agua sube o baja demasiado.
Conviene distinguir entre:
- Termómetros digitales sumergibles: todo el cuerpo del termómetro va dentro del agua y la pantalla se ve a través del cristal. Son discretos, pero hay que tener en cuenta la estanqueidad y la posible acumulación de algas.
- Termómetros digitales con sonda: la unidad de visualización permanece seca en el exterior y solo se sumerge la sonda. Suelen ser más duraderos y fáciles de leer.
- Termómetros digitales de infrarrojos: se apuntan a la superficie del agua y miden sin contacto. Son muy útiles para comprobar rápidamente varios acuarios o estanques, aunque miden solo la capa superficial y pueden ser algo menos representativos si hay poca circulación.
En debates de foros y comunidades de acuariofilia es habitual encontrar comparaciones entre termómetros digitales y termómetros de mercurio (o de líquido de columna). Hay quien defiende que los de columna son más precisos y otros que prefieren los digitales. La realidad es que la precisión depende más de la calidad del producto que del tipo: un digital barato sin calibrar puede fallar varios grados, mientras que uno de buena marca (o un buen termómetro de columna) suele ofrecer lecturas muy fiables.
El único pero es que son los más caros de la lista, y que algunos tienen el cable del sensor algo corto, con lo que es recomendable fijarnos bien en las especificaciones antes de comprarlos. También debes considerar el mantenimiento: necesitan pilas o baterías, así que es buena idea cambiarlas de forma preventiva cada cierto tiempo para evitar que dejen de funcionar sin que te des cuenta.
Termómetro de cristal
El más clásico de los clásicos: los termómetros de cristal permiten medir la temperatura del agua a la vieja usanza. Normalmente incorporan una ventosa o tienen forma de bastón para colgarlos del cristal y que conserven su forma vertical, lo que permite mirar de forma más fácil la temperatura. Además, son muy baratos y no necesitan baterías, por lo que siempre están listos para usar.
Otra ventaja interesante es que no dependen de la electrónica: no se ven afectados por interferencias eléctricas, no tienen componentes que se oxiden ni pantallas que dejen de funcionar. Si los cuidas bien, pueden durarte muchos años ofreciendo lecturas estables.
Sin embargo, tienen un inconveniente importante, su fragilidad, con lo que no son una opción recomendable para acuarios con peces grandes o nerviosos. Por otro lado, acostumbran a tener unas cifras muy chiquitinas, con lo que pueden llegar a ser un poco difíciles de leer, especialmente si la iluminación del acuario no es muy intensa o si el cristal tiene algas o cal acumulada.
En algunos países todavía se ven termómetros de cristal con mercurio, pero en la gran mayoría de casos los modelos actuales para acuariofilia utilizan alcohol coloreado u otros líquidos seguros. Más abajo veremos qué hacer si se rompe uno de estos termómetros dentro del acuario y cómo identificar si el tuyo es antiguo o moderno.
Termómetro con ventosa
Las ventosas son uno de los métodos principales para mantener los termómetros para acuarios en posición vertical. Acostumbran a ser modelos muy baratos de cristal, de plástico o que incluso consisten en una simple tira. Al fijarse directamente al cristal, permiten colocar el termómetro en el punto exacto que quieras controlar (por ejemplo, la zona opuesta al calentador).
También existen termómetros digitales con ventosa, donde la unidad de lectura se fija al cristal y la sonda se sumerge. Esta configuración es muy práctica cuando no quieres pegar nada de forma permanente o cuando necesitas mover el termómetro con frecuencia entre distintos acuarios o recipientes de cuarentena.
Aunque prácticas y ecológicas, las ventosas tienen un inconveniente bastante evidente, y es que se caen frecuentemente, lo que puede llegar a ser un rollo si tenemos que comprobar la temperatura en diferentes momentos del día. Con el tiempo, el plástico de la ventosa se endurece, pierde elasticidad y se despega con facilidad.
Para mejorar la sujeción, muchos aficionados recomiendan limpiar a fondo el cristal y la ventosa antes de colocarla, mojarlas ligeramente con agua del propio acuario y, si es posible, utilizar una segunda ventosa de refuerzo. En acuarios con peces grandes o muy activos, esta doble ventosa reduce mucho el riesgo de que el termómetro acabe flotando o golpeado contra la decoración.
Termómetro de pegatina (tira adhesiva)
Los termómetros con pegatina acostumbran a ser una sencilla tira adhesiva en los que se marca la temperatura del agua, pero que se ponen en el exterior. Como hemos dicho antes en el caso de los termómetros LCD, son muy baratos, muy discretos y fáciles de instalar, pero, no obstante, son poco fiables si no se colocan y se interpretan correctamente.
Al ir por fuera del cristal, la lectura se ve influida tanto por la temperatura del agua como por la temperatura ambiental de la habitación. Si el acuario está junto a una ventana soleada, un radiador o una salida de aire acondicionado, las lecturas pueden ser varios grados superiores o inferiores a la temperatura real del agua.
Finalmente, otra ventaja es en relación al funcionamiento de estos termómetros, ya que consisten en unas cifras grandes que van cambiando de color a medida que varía la temperatura del acuario (un poco como los anillos del humor). Al tener unas cifras grandes, son fáciles de leer incluso a cierta distancia, y no requieren pilas ni mantenimiento.
Son una opción aceptable para acuarios pequeños de iniciación, para tener una referencia rápida o como termómetro de respaldo, pero si buscas precisión para especies delicadas o acuarios grandes, es mejor usarlos complementando a un termómetro interno más fiable.
Calentador de agua con termómetro incorporado
Finalmente, uno de los productos más interesantes que encontraremos en el mundo de los termómetros para acuarios son los calentadores con termómetro incorporado, que nos permiten matar dos pájaros de un tiro: calentar el agua (algo vital en peceras con peces tropicales) y medir la temperatura para que siempre esté como toca.
En estos modelos, el propio calentador integra un selector de temperatura y, en algunos casos, una pequeña pantalla o escala que indica la temperatura seleccionada y la real. Son muy cómodos, reducen el número de aparatos dentro del acuario y simplifican la instalación, ya que solo hay que enchufar un dispositivo.
Un inconveniente que presentan, sin embargo, es que el termómetro puede no notar algún mal funcionamiento del calentador, ya que, al ser el mismo producto, si tiene una avería puede afectar tanto al calentador como al termómetro. Si el sensor se descalibra, puede indicar que la temperatura es correcta cuando en realidad está demasiado alta o baja.
Por esa razón, muchos acuaristas experimentados recomiendan no depender exclusivamente del termómetro integrado del calentador y tener siempre un segundo termómetro independiente (digital o de cristal) que sirva como referencia cruzada. De este modo, si notas una discrepancia notable entre ambos, podrás detectar a tiempo una avería.
Controladores de temperatura avanzados
Además de los termómetros convencionales, existen dispositivos más avanzados como controladores de temperatura electrónicos usados sobre todo en acuarios marinos, arrecifes de coral o montajes muy delicados. Un ejemplo típico es el T Controller Twin 2.0 PRO, diseñado para gestionar simultáneamente un calentador y un sistema de refrigeración (ventiladores o enfriador).
Estos controladores suelen ofrecer:
- Rango de trabajo amplio (aprox. de 4 a 40 ºC), válido tanto para acuarios tropicales como de agua fría o marinos.
- Alta precisión en la lectura, habitualmente de 0,1 ºC, lo que permite ajustes muy finos.
- Sensor de temperatura sumergible y resistente al agua salada, ideal para acuarios de arrecife.
- Alto poder de conmutación, capaz de encender y apagar equipos de cierta potencia sin problemas.
- Pantalla LCD clara y visible, que muestra en tiempo real la temperatura y el estado de cada salida (calor/frío).
Este tipo de equipo no es imprescindible para la mayoría de acuarios domésticos, pero marca la diferencia en montajes exigentes o en lugares donde la temperatura ambiental cambia de forma extrema entre estaciones. También es una gran ayuda si quieres automatizar al máximo el mantenimiento y reducir el riesgo de errores humanos.
¿En qué casos tener un termómetro en el acuario es obligatorio?

Ya hemos comentado anteriormente que tener un termómetro en nuestro acuario es casi obligatorio, pero se vuelve sensato del todo en los casos siguientes:
- En los acuarios tropicales, al tener que calentar el agua y mantenerla entre 22 y 28 grados, un termómetro es compra obligada. Algunos modelos incluso tienen este rango de temperaturas sombreado, para que puedas ver a simple vista si la temperatura es la correcta o no. En acuarios de especies especialmente sensibles (discos, escalares, bettas de calidad, gambas neocaridina o caridina selectas) esta obligatoriedad es aún más evidente.
- Al cambiar el agua del acuario un termómetro también es una herramienta fundamental, ya que puede avisarnos de posibles fluctuaciones en el agua nueva. Los peces son terriblemente sensibles a los cambios de temperatura que pueda tener el agua, que son más propensos al llevar a cabo el cambio de agua. Lo ideal es ajustar el agua nueva para que no difiera más de 1-2 ºC de la temperatura del acuario, evitando así choques térmicos.
- Finalmente, un termómetro también va de maravilla para indicarte si el calentador de agua ha sufrido alguna avería de la que no te hayas dado cuenta. Por eso indicábamos que es buena idea tener calentador y termómetro separados, así tendrás la certeza de que los dos funcionan de manera independiente. Si de repente ves que la temperatura deja de subir o se dispara sin motivo, sabrás que algo pasa con el calentador.
- En acuarios marinos y de arrecife, donde los corales, invertebrados y peces marinos son muy sensibles a las variaciones térmicas, un termómetro fiable (idealmente digital) o un controlador de temperatura se consideran equipamiento imprescindible.
- En acuarios ubicados en zonas con cambios drásticos de clima (habitaciones sin calefacción estable, áticos, porches cerrados, etc.), disponer de un buen termómetro te ayuda a anticiparte a las subidas o bajadas y a encender o regular ventiladores y calentadores a tiempo.
Cómo colocar correctamente un termómetro en el acuario para que sea fiable
La respuesta a este apartado dependerá muchísimo del tipo de termómetro que estemos usando, ya que cada uno tiene un funcionamiento diferente y unos requisitos de colocación para ofrecer lecturas fiables. Una mala ubicación puede hacer que la medición sea engañosa, aunque el termómetro sea de buena calidad.
Algunos consejos generales que conviene tener siempre presentes son:
- Evita colocar el termómetro demasiado cerca del calentador o de una bomba, ya que puede registrar una temperatura algo superior a la real del resto del acuario.
- Busca una zona con buena circulación de agua, donde el flujo no sea ni nulo ni excesivamente turbulento.
- Colócalo a una altura media del acuario, no pegado a la superficie ni apoyado en el fondo (salvo que el fabricante indique lo contrario), para que la lectura sea más representativa.
A partir de aquí, veamos caso por caso:
- Los termómetros de pegatina acostumbran a ponerse fuera del acuario, por eso hay que tener especial cuidado y no ponerlos directamente al sol o cerca de una fuente de calor o de aire frío (como la calefacción o la salida de aire acondicionado). Siempre es mejor colocarlos en un lateral algo protegido, donde la temperatura ambiente sea más estable.
- Igualmente, estos termómetros son menos precisos en acuarios grandes, ya que al tener las paredes más gruesas pueden no indicar la temperatura correcta del agua. Si aún así quieres usarlos, puedes apoyarte en otro termómetro interno para comparar lecturas y hacerte una idea del desfase.
- Los termómetros interiores tienen que colocarse siempre encima de la gravilla del fondo de la pecera para poder ver la lectura con claridad (y correctamente, claro). Procura que no queden escondidos detrás de plantas o decoraciones y que el cristal esté limpio en esa zona.
- En el caso de un termómetro flotante, debe mantenerse sumergido para que pueda proporcionar una lectura correcta de la temperatura. Algunos modelos incluyen una ventosa o una cuerda para que no se desplacen por toda la superficie; es recomendable fijarlos para que siempre midan en el mismo punto.
- Si quieres asegurarte de que tu termómetro de ventosa no vaya a despegarse, o tienes peces gordotes que puedan moverlo fácilmente, añádele una segunda ventosa para asegurarlo. También puedes sustituir la ventosa original por una nueva de mejor calidad si ves que empieza a perder adherencia.
- Intenta siempre que el termómetro, sea cual sea su tipo, siempre esté alejado del calentador de agua del acuario, ya que este también puede afectar a la temperatura que registra, haciéndote creer que todo el acuario está más caliente de lo que realmente está.
- En acuarios muy grandes, puedes tener varios termómetros esparcidos por el lugar para mantener la temperatura al nivel ideal y evitar que tengan lugar fluctuaciones. Colócalos, por ejemplo, en extremos opuestos de la urna para detectar posibles gradientes térmicos.
- Otra ventaja de tener dos termómetros en un mismo acuario es que te permite ver si uno de los dos falla y se ha producido un cambio de temperatura en el agua. Si hay una diferencia constante entre ambos de varios grados, conviene revisar o sustituir el que sospeches que está descalibrado.
- Finalmente, es importante que coloques el termómetro en un lugar que no moleste a los peces pero que a la vez te permita hacer una lectura con un solo golpe de vista. Evita las zonas donde los peces se refugian constantemente para no añadirles estrés visual.
No olvides echar un vistazo a las instrucciones de tu termómetro para asegurarte de la mejor manera de utilizarlo y sacarle todo el partido posible, ya que cada modelo es distinto. En el caso de los digitales, conviene revisar también si es necesario calibrarlos o al menos comprobar la lectura inicial comparándola con otro termómetro fiable para descartar desviaciones importantes.
Relación entre temperatura, filtración y oxigenación del acuario

Aunque el termómetro se encarga solo de medir, su lectura está estrechamente ligada a otros elementos del acuario como el filtro, las plantas y la oxigenación. La temperatura condiciona la cantidad de oxígeno disuelto en el agua: cuanto más alta es la temperatura, menos oxígeno puede contener el agua, lo que obliga a prestar más atención a la aireación y al movimiento superficial.
En acuarios densamente plantados, las plantas aportan oxígeno durante el fotoperiodo, pero lo consumen por la noche. Si además la temperatura es alta, el oxígeno disponible se reduce y los peces pueden mostrarse boqueando en la superficie. Por eso, un termómetro fiable ayuda a anticiparse a problemas de oxígeno y a ajustar la potencia del filtro, la altura de la salida o el uso de difusores de aire cuando sea necesario.
Los filtros también influyen en la distribución térmica. Un filtro externo o de mochila que mueve grandes caudales puede ayudar a homogeneizar la temperatura en todo el volumen del acuario, mientras que en acuarios con filtros internos poco potentes pueden formarse capas de agua con temperaturas ligeramente distintas. Si observas lecturas diferentes entre dos termómetros internos, quizá necesites mejorar la circulación del agua.
En montajes más avanzados, algunos aficionados recurren a filtros de ósmosis inversa para preparar el agua y luego la calientan y ajustan a la temperatura deseada antes de introducirla en el acuario. Controlar con precisión la temperatura del agua de reposición es clave para evitar cambios bruscos durante los cambios parciales, especialmente en especies delicadas.
La lectura del termómetro no es un dato aislado: te da pistas sobre cómo están trabajando el filtro, el calentador, las plantas y la aireación, y te permite tomar decisiones fundamentadas para mantener un ambiente estable.
Qué pasa si se rompe el termómetro de acuario

Antes, nuestras abuelas nos tomaban la temperatura con unos termómetros muy monos, llenos de un líquido plateado muy bonito pero tremendamente venenoso, el mercurio. Aunque actualmente es raro o incluso directamente está prohibido usar mercurio en la fabricación de termómetros, puede ser el método habitual en modelos especialmente viejos, con lo que es importante que te asegures de que el termómetro que vayas a utilizar no esté hecho de este material, ya que si se rompiera podría envenenar a tus peces y contaminar el agua.
Por suerte, los termómetros modernos no están hechos con mercurio, sino con otros elementos que también permiten hacer una lectura fiable de la temperatura, como alcohol teñido de rojo o líquidos coloreados seguros. En caso de que uno de estos termómetros se rompa, por suerte tus peces no se encontrarán en peligro mortal por el líquido, ya que el alcohol en pequeñas cantidades es prácticamente inofensivo en el volumen total del acuario.
No obstante, sí hay algunos pasos de seguridad que conviene seguir si tu termómetro de cristal se rompe dentro del acuario:
- Retira de inmediato todos los trozos de cristal visibles con una red o pinzas largas, para evitar que los peces se corten o se dañen las aletas.
- Realiza un cambio de agua parcial generoso (por ejemplo, del 30-50 %) para diluir cualquier posible resto de líquido coloreado o impurezas.
- Coloca un material filtrante fino (perlon, esponja de poro fino) en el filtro para atrapar posibles fragmentos muy pequeños de cristal o restos sólidos.
- Observa el comportamiento de los peces durante las horas siguientes. Si muestran signos de estrés intenso, agallas irritadas o comportamiento anómalo, valora aumentar de nuevo el porcentaje de agua cambiada.
Si sospechas que tu termómetro es muy antiguo y pudiera contener mercurio (el líquido plateado brillante clásico), lo más prudente es no usarlo en el acuario y sustituirlo por un modelo moderno específico para peces. En caso de rotura de uno de estos termómetros antiguos, la recomendación es retirar a los peces a un recipiente seguro con agua limpia, vaciar completamente el acuario, retirar toda la grava y decoración, y gestionar el mercurio como residuo peligroso siguiendo la normativa local.

Un termómetro para acuario es una compra obligada si queremos que la temperatura de nuestro acuario no sufra fluctuaciones y nuestros peces estén sanos y felices. Además, hay tantos tipos que difícilmente no encontraremos uno que se adapte a nuestras necesidades y a las de nuestros peces. Dinos, ¿has probado alguno de estos tipos de termómetro? ¿Cuál prefieres? ¿Crees que nos hemos dejado algún consejo por dar? Compartir tu experiencia puede ayudar mucho a otros aficionados que están empezando en la acuariofilia y aún no tienen claro qué termómetro elegir o cómo colocarlo para sacarle el máximo partido.
Fuentes Thesprucepets, Aquariadise.
