Tiburón mako: características, alimentación, hábitat, velocidad y reproducción

  • Morfología y velocidad: cuerpo fusiforme, aleta caudal en media luna, quillas caudales y endotermia regional que explican su gran potencia y aceleración.
  • Hábitat y distribución: pelágico oceánico en aguas templadas-cálidas de todos los océanos, con migraciones extensas guiadas por presas y temperatura.
  • Dieta y caza: peces óseos, calamares y presas mayores; depredador clave del pez espada, con estrategia visual y ataques rápidos desde abajo.
  • Reproducción y conservación: ovovivíparo con oofagia; madurez tardía en hembras; amenazas por pesca y bycatch; regulado por CITES y acuerdos migratorios.

Hábitat del tiburón mako

Una clase de tiburones considerados como animales de pesca deportiva desde hace muchísimo tiempo es el tiburón mako. Tiene un aspecto agresivo y un comportamiento peor de lo que aparenta. Casi parece que los cazadores de tiburones mako nos están haciendo un favor, pero es todo lo contrario. Este tiburón se ha ganado la fama de ser muy agresivo y por tener facetas peligrosas y se ha convertido en uno de los peces más rápidos del océano.

Este artículo va a hablar del tiburón mako y de todas las características que tiene.

Características principales

Tiburón mako características

Se trata de un pez que pertenece a la familia Lamnidae y es una especie de elasmobraquio lamniforme. Es conocido también por otro nombre como es el de tiburón de aleta corta, marrajo común o dientuso. En el océano es considerado una de las especies más peligrosas y combativas de escualos. A diferencia de otros tiburones que primero te dan el susto y luego te atacan, estos van directo a comerte.

Es un animal con un tamaño gigantesco. Son totalmente descomunales, llegando a medir casi 4 metros y medio de largo y llegando a pesar 750 kilos. Si te enfrentas a un individuo con estas dimensiones y en su territorio, ten por seguro que estás acabado. Tienen una estructura muscular extremadamente maciza y fuerte. Aunque existen registros excepcionales con cifras muy elevadas, en términos generales los adultos suelen situarse por debajo de esos máximos, con gran variabilidad según sexo y región.

Su cuerpo es fusiforme e hidrodinámico, con un hocico cónico y puntiagudo. La boca es, por lo general, grande pero estrecha y adopta una forma de U marcada por un diastema (separación) entre las hemimandíbulas. Posee ojos redondos, de color negro o azul azabache, y cinco hendiduras branquiales muy grandes que facilitan una entrada de agua abundante para la respiración.

En cuanto a sus aletas, tiene la primera dorsal de tamaño mediano, de punta ligeramente redondeada, cuyo origen se sitúa justo por detrás de las escapulares. También posee otra segunda aleta dorsal y una anal diminutas, que se enfrentan entre sí. La aleta caudal es grande, de lóbulos anchos y en media luna, con el lóbulo superior apenas mayor que el inferior. El pedúnculo caudal está deprimido y ensanchado por quillas laterales muy largas, que ayudan a canalizar el flujo de agua y reducen turbulencias.

Los dentículos dérmicos, que recubren su piel, actúan como una armadura microscópica que disminuye la fricción con el agua. Esta microestructura explica en parte su velocidad y el nado silencioso. La coloración es azul muy oscuro en el dorso y costados superiores, y blanca en el vientre; en jóvenes puede apreciarse a veces una zona más oscura o marcada en el extremo del hocico.

Descripción del tiburón mako

Tiburón mako

Posee unas mandíbulas realmente grandes y potentes. Las utiliza para despedazar a sus presas y defenderse. Sus dientes, de base ancha y cúspide afilada, presentan bordes lisos (sin serraciones) y cierta curvatura hacia el exterior; en los adultos la cúspide puede verse más ancha. El tercer diente superior suele ser más pequeño e inclinado, seguido de un espacio notable. Muchos de los dientes le crecen sin un orden perfectamente aparente y en gran número, con algunos que quedan visibles aun con la boca cerrada, lo que incrementa su apariencia intimidante.

La forma de cúspide flexible, junto con la capacidad de proyectar los dientes hacia fuera, le permite anclar y desgarrar capturas muy móviles. Los bordes de los labios son lisos y escurridizos, mejorando la hidrodinámica del conjunto de la boca durante las embestidas.

Sus ojos son redondos y de color entre negro o azul azabache. Se ha comprobado gracias a documentales y estudios que, cuando salen a la superficie y el ojo se expone, aparece una membrana protectora similar a un párpado para resguardar la pupila. Este mecanismo se suma a otras adaptaciones sensoriales y neurológicas que caracterizan al grupo Lamnidae.

En cuanto al color del tiburón mako, no varía mucho entre variedades ni entre machos y hembras. Son azules muy oscuros en todo el dorso y parte superior desde la mitad del cuerpo, excepto por la barriga más blanquecina. Este contraste dorsal-ventral ayuda a camuflarse: visto desde arriba se confunde con la oscuridad del océano, y desde abajo con la claridad de la superficie.

Alimentación y hábitat

Agresividad del tiburón mako

Los tiburones mako se alimentan principalmente de presas de pequeño y mediano tamaño, a pesar de lo que se pueda pensar. Se nutren con frecuencia de sardinas, caballas, arenques, jureles, bonitos y bacoretas, y complementan con calamares. Aunque puede atacar y salir victorioso con otros ejemplares peligrosos y de mayor tamaño, con ese tamaño de presa va más que sobrado. Así es como, en ocasiones, se mete con presas de mayor tamaño como lo son tortugas, delfines, marsopas e incluso otros tiburones. Todo esto depende de la disponibilidad local y de su energía requerida. En ejemplares grandes se han documentado restos de mamíferos marinos en contenidos estomacales; sin embargo, los peces óseos siguen siendo la base de su dieta.

Aún con todo esto que hemos mencionado de su alimentación bastante variada, hemos de decir que la comida favorita del tiburón mako es el pez espada. De hecho, es uno de sus principales depredadores naturales, capaz de capturarlo gracias a su gran velocidad y a ataques por sorpresa desde abajo o en ángulos que dificultan la maniobra de huida del pez presa.

En hábitos de caza, el mako combina olfato, oído y sobre todo visión para localizar cardúmenes y presas individuales. Suele embestir con aceleraciones intensas, puede arrancar aletas o seccionar flancos para incapacitar a peces grandes, y adapta su dieta según la región y la estacionalidad. Diversos estudios estiman que puede consumir alrededor del 3% de su peso corporal diario, aunque este valor fluctúa en función de tamaño, temperatura y esfuerzo energético reciente.

En cuanto a su hábitat y distribución, se le puede encontrar en ecosistemas cercanos a los océanos Atlántico, Índico y Pacífico, y por algunas partes del mar Mediterráneo y el mar Rojo. Son animales que evitan aguas frías y prefieren temperaturas templadas a cálidas, por encima de ciertos umbrales. Es gracias a la cantidad y flujo de peces migratorios por lo que este tiburón va cambiando de lugar según las estaciones. Además, según les convenga por cuestiones de alimentación, también pueden migrar a otras zonas con mayor alimento o temperatura más estable.

Aunque es famoso por dejar ver su aleta en superficie, lo cierto es que prefiere nadar en aguas oceánicas y a profundidades de decenas a varios cientos de metros. Puede encontrarse desde la superficie hasta niveles medianos de la columna de agua, con registros frecuentes entre la zona epipelágica y mesopelágica superior.

Velocidad, sentidos y comportamiento

Tiburón mako: características, alimentación y hábitat

El mako es célebre por su velocidad máxima, con estimaciones que lo sitúan alrededor de los 70 km/h en persecuciones cortas. El secreto está en su morfología: cuerpo fusiforme, quillas caudales que canalizan el agua, aleta caudal en media luna que transmite potencia, y una masa muscular excepcional. Además, como otros lamnidos, mantiene una temperatura corporal ligeramente superior a la del agua (endotermia regional) gracias a un sistema de contracorriente sanguínea en el músculo rojo. Esta ventaja fisiológica permite digestiones más rápidas, mayor rendimiento muscular y reacciones veloces.

Esta combinación de fuerza y velocidad les permite incluso saltar fuera del agua. En situaciones de captura con anzuelo durante la pesca deportiva, se han observado saltos de varios metros de altura, lo que hace al mako especialmente combativo y temido en estas lides.

De todos los tiburones estudiados, el mako de aleta corta destaca por una relación cerebro-cuerpo relativamente grande y por su aprendizaje rápido, lo que le ayuda a evaluar riesgos y a cambiar de estrategia en presencia de estímulos humanos. A la hora de cazar, no depende tanto de la electrorrecepción como otras especies, y confía sobre todo en su olfato, su audición y, de manera muy destacada, su visión. No obstante, posee las ampollas de Lorenzini, sensores capaces de detectar débiles campos eléctricos que también contribuyen a orientarse y a ubicar presas.

Respecto a su posición ecológica, pese a su voracidad y peligrosidad, el mako no es siempre el superdepredador absoluto: las orcas pueden cazarlo. En cambio, suele coincidir menos con el tiburón blanco por diferencias de hábitat y termopreferencia. De hábitos generalmente solitarios, no presenta cuidado parental y muestra interacciones intensas con presas y, ocasionalmente, con embarcaciones, sobre todo en el contexto de la pesca deportiva.

Distribución y migraciones

El marrajo común es una especie pelágica oceánica de amplia distribución en aguas tropicales y templadas de todos los océanos. Ocasionalmente puede acercarse a zonas costeras con plataforma estrecha, pero su ambiente típico es el mar abierto. A nivel espacial realiza desplazamientos de gran escala dentro de cada hemisferio, con movimientos asociados a la disponibilidad de presas migratorias y a corredores de corrientes cálidas. La evidencia sugiere que sus migraciones suelen mantenerse en el hemisferio donde residen, sin cruces trans-ecuatoriales regulares.

Sus recorridos diarios y estacionales abarcan cientos a miles de kilómetros, con velocidades de crucero elevadas y excursiones verticales en busca de bancos de peces. La selección de hábitat combina la temperatura, la productividad local y la estructura de corrientes que concentran presas, como frentes y bordes de giros oceánicos.

Reproducción del tiburón mako

Comportamiento del mako

La reproducción que sigue este tipo de tiburón es ovovivípara. Siempre que la hembra termina con el periodo de gestación es capaz de dar a luz entre 4 y 8 crías. Se han registrado camadas mayores en casos excepcionales. La gestación del mako es prolongada y las crías nacen bien desarrolladas, lo que incrementa sus posibilidades de supervivencia.

Cuando las crías dan sus primeros aleteos tienen una longitud de tan sólo 70 cm u 85 cm. Los bebés con mayor tamaño pueden alcanzar los 2 metros. Las crías hembras suelen tener un tamaño mayor que los machos. Son propensos a estar en el vientre de su madre al nacer tras romper el huevo.

Hay una curiosidad que invade la reproducción de estos tiburones y es la oofagia. Se trata de que, cuando estas crías aún están en proceso de crecimiento siendo aún embriones, son capaces de devorarse entre ellos. Esto lo hacen para que queden solamente los más fuertes y sanos entre todos. Además de oofagia se ha descrito embriofagia en algunos casos, donde los embriones más desarrollados consumen a otros menos avanzados. Este fenómeno reduce el número de fetos pero aumenta el tamaño de los que llegan a término.

Se podría decir que es una especie de selección natural en la que se eligen a las crías con más probabilidad de éxito y para que no les «robe» nutrientes de la madre al tener que alimentar a más crías a la vez. La madurez sexual muestra un claro dimorfismo: los machos la alcanzan con tallas en torno a 1,9-2 m, mientras que las hembras maduran más tarde y con tallas superiores, alrededor de 2,6-2,8 m. Durante el cortejo, los machos pueden presentar conductas más enérgicas, y en hembras se observan con frecuencia cicatrices en vientre, branquias y aletas pectorales derivadas de estas interacciones.

Conservación y amenazas

El tiburón mako de aleta corta figura en categorías de amenaza en evaluaciones internacionales debido a su declive poblacional en diversas regiones. Las principales presiones provienen de la pesca comercial pelágica (palangre, redes de deriva y enmalle) y de la pesca deportiva, donde su combatividad lo convierte en objetivo codiciado. Parte de las capturas son incidentes (bycatch) en pesquerías dirigidas a especies de alto valor como atunes o peces espada.

Aunque muchas capturas deportivas se liberan, se ha estimado una mortalidad post-liberación no despreciable. En ambientes costeros con artes de enmalle y trasmallos la mortalidad incidental puede ser elevada, incluso cuando hay intentos de devolución. La especie está listada en el Apéndice II de CITES, lo que implica controles sobre su comercio internacional con requisitos de trazabilidad y sostenibilidad. Además, forma parte de acuerdos internacionales sobre especies migratorias que buscan coordinar medidas de manejo entre países.

Los esfuerzos más efectivos pasan por límites de captura basados en evaluaciones científicas, aumento de observadores a bordo para cuantificar el bycatch, mejoras en anzuelos y técnicas para reducir interacciones, y medidas de liberación segura que aumenten la supervivencia. La educación del sector pesquero y el cumplimiento nacional de los compromisos internacionales son esenciales para estabilizar y recuperar las poblaciones.

Cabe mencionar que en décadas pasadas, uno de los mares con mayor cantidad de tiburones mako era el Adriático. Sin embargo, actualmente no hay registro consistente de poblaciones residentes en ese lugar, lo que subraya la necesidad de monitoreo sostenido y de políticas adaptativas por cuenca oceánica.

La combinación de biología de crecimiento lento, camadas moderadas y alta demanda pesquera exige prudencia en su explotación. El papel del mako como gran depredador pelágico ayuda a regular las poblaciones de peces rápidos como el pez espada y túnidos, por lo que su conservación también significa mantener equilibrios tróficos esenciales en mar abierto.

El tiburón mako es un depredador oceánico extraordinariamente rápido y adaptado, con morfología hidrodinámica, sentidos afinados y fisiología de alto rendimiento. Su dieta versátil, migraciones de largo alcance y reproducción ovovivípara con oofagia lo convierten en una especie fascinante y clave del ecosistema pelágico. Su futuro depende de gestión pesquera efectiva, cooperación internacional y prácticas responsables que permitan seguir admirando a este atleta del océano.

relación de los tiburones con los humanos
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