
Hoy vamos a hablar de una especie de tiburón un tanto extraña. Se trata del tiburón peregrino. Su nombre científico es Cetorhinus maximus y es considerado el segundo pez más grande del mundo. Es capaz de alcanzar los 10 metros de longitud y hasta 4 toneladas de peso. Tiene una silueta impresionante que la hace ser un tiburón cazador y un hocico agudo. Es muy conocido por la gente que le gusta el mar.
En este artículo vamos a contarte todo sobre el tiburón peregrino, desde qué características tiene hasta cómo se reproduce. Además, integraremos datos clave sobre su anatomía filtradora, su hábitat migratorio y su estado de conservación para que tengas una visión completa y actualizada.
Características principales
Posee una forma hidrodinámica ideal aunque se mueve lentamente. Su hocico agudo le ayuda a alimentarse filtrando el agua. Suele nadar con la boca abierta para poder hacerla redonda y filtrar el agua a través de las branquias.
Normalmente, son vistos desde las costas y los turistas suelen preguntar sobre cómo pueden verlos. En la superficie se ven frecuentemente y son tolerantes a la presencia de los humanos. A pesar de que su aspecto pueda impactar, no es peligroso en absoluto. Si vas en un bote costa adentro, seguramente el tiburón vaya hasta ti para curiosear, pero sin hacerte daño.
Este comportamiento tan bondadoso con el ser humano le hace que sea objeto de caza indiscriminada por los pescadores. El tamaño y el peso que tiene les ha servido para tener una alta rentabilidad en los barcos comerciales. Tan sólo un tiburón es capaz de servir para la generación de una tonelada de carne y 400 litros de aceite. El hígado es muy rico en vitaminas y puede representar hasta el 25% del peso total que tiene el animal.
La persecución que ha tenido este animal en el pasado le ha provocado que sus poblaciones se reduzcan a tal punto de que muchas poblaciones actuales estén protegidas por ley en una gran mayoría de países.
Estos tiburones poseen el típico cuerpo fusiforme de los lamniformes y, sin experiencia, pueden confundirse con el gran tiburón blanco. Sin embargo, se distinguen con facilidad por su enorme boca cavernosa (en grandes ejemplares el diámetro puede superar el metro), por sus aberturas branquiales muy largas que casi rodean la cabeza y por un tronco relativamente más estrecho. Sus dientes son minúsculos (aprox. 5–6 mm), con forma de gancho; resultan funcionales solo unas pocas hileras en cada mandíbula, por lo que su dentición no está diseñada para capturar presas grandes.
Otra característica distintiva es su gran pedúnculo caudal con quillas laterales y una aleta caudal amplia. En individuos grandes, la aleta dorsal puede sobresalir y dejar una estela visible. La piel es muy rugosa por los dentículos dérmicos, que en esta especie no buscan tanto mejorar la hidrodinámica como proteger el cuerpo de rozaduras y parásitos. Su coloración es variable, con tonos del marrón oscuro al negro dorsalmente que se difuminan hacia un gris blanquecino ventral, pudiendo presentar marcas o cicatrices por encuentros con lampreas u otros organismos.
El hígado del tiburón peregrino puede suponer entre el 20% y el 25% de su peso corporal y recorre gran parte de la cavidad abdominal. Esto contribuye a la flotabilidad y al almacenamiento de energía durante sus migraciones. En las hembras, se ha observado que solo el ovario derecho parece completamente funcional, un rasgo biológico singular entre los escualos.

Hábitat y área de distribución
El tiburón peregrino podemos encontrárnoslo en zonas pelágicas, por lo que podremos verlo frecuentemente en zonas costeras. Su área de distribución es muy amplia, prácticamente en todo el mundo, desde las zonas más polares hasta los océanos tropicales. Tienen capacidad de adaptarse a diferentes ambientes.
Se pueden ver en las superficies de las plataformas continentales. Aunque prefieren aguas frías, suelen vivir en zonas con temperaturas de entre 8 y 14 grados, si bien se registran poblaciones en rangos más amplios (alrededor de 6–16 ºC) según la región. Suele verse en zonas próximas a las costas y es habitual que puedan llegar a las zonas de bahías y puertos.
El alimento lo buscan en grandes concentraciones de plancton en aguas menos profundas. Es más frecuente verlos nadar cerca de la superficie. Este tipo de tiburón tiene patrones migratorios; es capaz de recorrer miles de kilómetros en el océano siguiendo los cambios estacionales y la disponibilidad de zooplancton. Les atraen especialmente los frentes oceánicos, cabos e islas donde se generan afloramientos y concentraciones de plancton.
En invierno pasan temporadas largas cerca de los fondos marinos para buscar alimento, ya que en superficie escasea algo más. Es capaz de bajar hasta cientos o miles de metros de profundidad y alimentarse de plancton profundo. A diferencia de lo que se creyó en el pasado, no “hiberna”: permanece activo durante todo el año, alternando entre capas superficiales y abisales.
Alimentación del tiburón peregrino
Aunque por su tamaño y forma aparente y tenebrosa parezca que comen de otros animales como focas y otros peces, esto no es así. A pesar de su aspecto temible, su alimento favorito es el zooplancton, que incluye pequeños invertebrados y larvas, además de huevos y, ocasionalmente, peces muy pequeños. Son criaturas acuáticas y malos nadadores, por lo que son fácilmente capturables.
Como en invierno el zooplancton de la superficie escasea más, el tiburón peregrino debe migrar a zonas más bajas en profundidad para encontrar alimento o desplazarse miles de kilómetros hasta encontrar comida. Suele nadar lentamente, no más de 2 nudos, con la boca abierta de par en par mientras la corriente de agua atraviesa sus branquias.
Su método es un ejemplo de filtración pasiva o “ram feeding”: el agua entra por la boca y sale por las aberturas branquiales sin que el tiburón succione. Esto lo diferencia del tiburón ballena y del tiburón bocagrande, que sí pueden ejercer succión activa. Aun así, posee grandes bulbos olfatorios que le ayudan a orientarse hacia zonas con mayor concentración de plancton.
Para separar el plancton del agua, cuenta con estructuras llamadas branquispinas (gill rakers), unas “rastras” largas y finas dispuestas en los arcos branquiales. En cada arco puede haber del orden de 1.000 a 1.300 branquispinas de unos 10–15 cm de longitud, que actúan como un tamiz. Estimaciones científicas sitúan su capacidad de filtrado en volúmenes muy elevados: desde miles de toneladas de agua por hora (en torno a 2.000 toneladas) hasta equivalentes al volumen de una piscina olímpica por hora, según el contexto y el tamaño del ejemplar.
Periódicamente cierra la boca para deglutir la masa filtrada; su estómago puede acumular cantidades notables de alimento, incluso cientos de kilos en momentos de gran abundancia. Las branquispinas se renuevan con cierta periodicidad: tienden a perderse en los meses fríos y a regenerarse en primavera cuando vuelve a proliferar el plancton superficial, aunque no todos los individuos siguen esta pauta de manera idéntica.

Reproducción
Estos animales alcanzan la madurez sexual cuando llegan, aproximadamente, a la década de vida, aunque estudios poblacionales sugieren un rango amplio de entre 6 y 13 años (a longitudes cercanas a 4,5–6 m). Antes no intentan reproducirse ya que no tienen aún la suficiente madurez en los órganos como para tener descendencia. El tipo de reproducción que tienen es ovovivíparo (vivíparo aplacentario). Esto quiere decir que, aunque las crías salen de huevos, lo hacen desde el vientre de la madre. Estos huevos se desarrollan dentro de la hembra hasta que los embriones están completamente formados.
La parte preferida de la reproducción de los tiburones es cuando comienza el verano con una duración de la gestación de un año. En estos momentos, ni el ecosistema es de agrado ni les favorece para tener a las pequeñas criaturas. Por ello, son capaces de poder alargar el tiempo de gestación hasta superar el año, e incluso acercarse a ciclos de 2–3 años según algunas estimaciones. Esta flexibilidad les otorga ventaja para sincronizar el parto con épocas de mayor éxito para las crías.
Las hembras parecen tener intervalos reproductivos espaciados (2–4 años). El tamaño al nacer es notable: las crías alcanzan 1,5–2 m de longitud y ya presentan la boca abierta en nado, como adultos en miniatura. El número exacto de crías por camada es poco conocido; se ha documentado un caso con seis embriones. En el interior del útero, los fetos pueden alimentarse de óvulos no fecundados (oofagia). En esta especie, como se ha señalado, el ovario derecho es el que suele ser funcional.
Este ciclo reproductivo lento, con camadas relativamente pequeñas y largos tiempos de gestación, hace que la especie sea muy vulnerable a la sobreexplotación. Se considera que muchos individuos pueden vivir varias décadas, y que las hembras tardan más en madurar que los machos, lo que reduce aún más la capacidad de recuperación poblacional.
Comportamiento del tiburón peregrino
En cuanto al comportamiento de este animal, podemos decir que le encanta nadar en zonas cercanas a la superficie de la costa por el hecho de que es donde más nutrientes hay y más cantidad de zooplancton puede ingerir. La temperatura a la que se encuentre tanto el agua como el exterior es condicionante de si puede o no estar más tiempo en superficie o tiene que migrar a las profundidades.
Es un animal bastante sociable que suele crear grupos de hasta 100 ejemplares y no hacen nada al ser humano. Es capaz de tener una comunicación con los compañeros de forma visual tan sólo moviendo los ojos hacia los lados. Esto les ayuda para saber si vienen depredadores, barcos, etc. Se han visto agregaciones por sexo y comportamientos en los que parece inspeccionar visualmente embarcaciones cercanas, quizás por confusión con congéneres.
A pesar de que el tiburón peregrino es grande y lento, se han observado ejemplares que realizan saltos fuera del agua. La causa sigue sin estar clara; una hipótesis es que intenten desprenderse de parásitos externos (lampreas y otros), aunque no hay confirmación definitiva.
Sus depredadores naturales son pocos, pero orcas y tiburones tigre pueden atacarlos ocasionalmente. La piel gruesa y los dentículos contribuyen a su defensa. Durante los meses fríos, como ya se ha comentado, no se inactiva: desciende a grandes profundidades y sigue alimentándose, lo que desmiente antiguas ideas sobre una supuesta hibernación.
Estado de conservación y relación con las personas
A pesar de su carácter inofensivo, el tiburón peregrino ha sido históricamente muy explotado por su aprovechamiento comercial: carne para consumo y harina de pescado, aceites del hígado, piel y también el valor de las aletas. En algunos lugares se emplearon incluso derivados como el cartílago en preparaciones de medicina tradicional, sin evidencia científica sólida para varios de esos usos.
Como resultado de la rápida disminución de ejemplares en determinadas áreas, el comercio internacional y la pesca dirigida están restringidos o prohibidos en numerosas jurisdicciones. La especie goza de protección total en varios países y amplias zonas del Atlántico y Mediterráneo, con listados oficiales de amenaza en distintas categorías regionales. En distintas normativas se prohíbe su captura, retención a bordo y comercialización, y se promueven medidas para su conservación.
El creciente interés por el turismo de naturaleza ha impulsado en algunas regiones salidas de observación y fotografía con protocolos de mínimo impacto, una alternativa que, bien regulada, puede fomentar la valoración social de la especie y generar ingresos sin dañarla.
Cómo diferenciarlo del tiburón blanco
La confusión con el tiburón blanco es comprensible a simple vista, pero hay señales claras para distinguirlos. El peregrino exhibe una boca enorme siempre abierta durante la alimentación, dientes extremadamente pequeños y unas hendiduras branquiales larguísimas que casi rodean la cabeza. Su aleta dorsal en grandes individuos deja una estela marcada y su ritmo de nado es pausado. El tiburón blanco, por su parte, presenta dientes grandes y aserrados, un comportamiento de caza activo y no nada filtrando con la boca abierta.
Medidas y tamaño
El tiburón peregrino es uno de los mayores peces conocidos, ocupando el segundo lugar en tamaño tras el tiburón ballena. Lo normal es encontrar individuos de 6–8 m, con registros ocasionales por encima de los 10 m. Tras periodos de pesca intensa, los avistamientos de ejemplares muy grandes son menos frecuentes. En líneas generales, las hembras son más grandes que los machos.
Observación en superficie
Los tiburones peregrinos se alimentan a menudo en o cerca de la superficie, con la boca abierta y las agallas muy extendidas, a velocidad lenta. No suelen evitar la presencia de embarcaciones, manteniéndose indiferentes y tolerantes con las personas que nadan o bucean en las proximidades, siempre que se respeten distancias y no se interfiera su desplazamiento.
Curiosidades naturales
A lo largo de la historia, carcasas en descomposición de grandes tiburones peregrinos han sido confundidas con supuestas “serpientes marinas” u otros animales misteriosos, lo que alimentó leyendas marinas. Este hecho se debe a que, en descomposición, la anatomía se deforma y puede parecer otra criatura.
Ficha y datos prácticos rápidos
Nombre científico: Cetorhinus maximus. Familia: Cetorhinidae. Orden: Lamniformes. peces cartilaginosos. Dieta: zooplancton y pequeños organismos planctónicos. Método de alimentación: filtración pasiva con branquispinas. Hábitat: aguas templadas a frías, plataforma y talud continental; capaz de descender a gran profundidad. Comportamiento: gregario, migratorio, activo todo el año. Peligro para el ser humano: mínimo.
Contenido original ampliado: hábitos, tamaño y protección
El tiburón peregrino (Cetorthinus maximus) es el segundo tiburón más grande del mundo después del tiburón ballena. Este tiburón se alimenta de bancos de plancton nadando por el agua con su gran boca totalmente abierta para poder filtrar más de 2.000 litros de agua a la hora a través de sus rasquetas filtradoras en busca de los pequeños crustáceos y copépodos que forman el plancton. Una vez ha recogido una cantidad suficiente de alimento cierra sus fauces y ejerce presión para eliminar el agua embolsada a través de sus agallas y de esta forma engullir el plancton.
El tiburón peregrino mide entre los 9 y los 10 metros de longitud pero en ocasiones llega a alcanzar los 12 metros. El tiburón peregrino hembra es de mayor tamaño que los machos, estos tienen una media de 4 o 5 metros de longitud. Al nacer el tiburón peregrino mide unos 170 cm. Su peso medio es de unos 3.500 kilos.
A pesar de su gran tamaño, no existe temor alguno para el ser humano y se puede nadar junto a un banco de tiburones peregrinos ya que son totalmente inofensivos.
El tiburón peregrino es de costumbres migratorias y se puede observar en solitario, en pequeños grupos y a veces en grupos de más de 100 individuos juntos.
Este escualo se encuentra en todos los océanos del mundo, prefiriendo las aguas templadas con temperaturas entre los 8 y los 14 grados centígrados. Es en los meses cálidos de algunas regiones atlánticas uno de los lugares del mundo donde se encuentran en mayor cantidad. Se suele ver en aguas costeras nadando cerca de la superficie en busca de plancton. El mito de que “hiberna” está descartado: permanece activo y en invierno desciende a aguas profundas para seguir alimentándose.
El tiburón peregrino es de color gris pardusco y rugoso, tiene una característica nariz larga y puntiaguda con ojos pequeños para su gran tamaño. Su cuerpo es fusiforme, largo y cilíndrico con una gran boca. Se mueve muy despacio, con lentos movimientos de no más de 2 nudos por hora. El hígado de este tiburón es de gran tamaño alcanzando un cuarto de peso del total corporal.
Su reproducción es ovovivípara, es decir que pone huevos en el interior de la madre hasta que el embrión está totalmente desarrollado. Puede tener de 2 a 6 crías con un período de gestación que puede superar el año, con ciclos más largos según condiciones.
La sobrepesca por ser un animal muy rentable por la cantidad de carne y los cerca de 400 litros de aceite que se obtienen por ejemplar debido al gran tamaño de su hígado han llevado al tiburón peregrino a estar cerca de la extinción en el pasado, estando hoy en día protegidos en muchos países, con catalogaciones de amenaza en diversas áreas (por ejemplo, en el Mediterráneo) por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En el catálogo español de especies amenazadas se le considera en peligro de extinción en el Mediterráneo y en el Océano Atlántico Ibérico.
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Con todo lo anterior, el tiburón peregrino aparece como un gigante pacífico de los océanos: un filtrador especializado, de nado pausado y espíritu gregario, que recorre enormes distancias siguiendo el plancton. Conocer su biología y respetar sus hábitats es clave para asegurar su supervivencia a largo plazo, especialmente por su baja tasa reproductiva y su historia de explotación. Hoy, su observación responsable y su protección legal en numerosas aguas del planeta son las mejores herramientas para garantizar que siga sorprendiendo a futuras generaciones.




