Carpa: características, cuidados y todas sus variedades (incluido el koi)

  • Cyprinus carpio es una carpa de agua dulce muy resistente y adaptable, capaz de vivir décadas y alcanzar grandes tamaños si dispone de buen espacio y alimentación.
  • Existen numerosas variedades de carpa según la disposición de sus escamas (común, espejo, lineal, cuero, full scaled) y linajes ornamentales como los koi y las carpas doradas de acuario.
  • Para mantener carpas y koi en buen estado son esenciales un gran volumen de agua, filtración potente, buena oxigenación y una dieta omnívora variada ajustada a la temperatura estacional.
  • Su éxito como pez doméstico, de estanque y para pesca deportiva convive con su papel como especie potencialmente invasora, por lo que nunca deben liberarse en el medio natural.

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A la hora de interesarnos por adquirir una determinada variedad de pez que sumar a nuestro acuario o estanque, se abre ante nosotros un gigantesco abanico de razas cuyos tamaños, colores y formas son realmente dispares. No obstante, dentro de esta rica diversidad, existe un pez que sobresale por encima del resto debido a unas características que lo han convertido en muy popular tanto en acuariofilia como en pesca deportiva y acuicultura. Hablamos de las carpas, uno de los peces de agua fría más comunes y versátiles del mundo.

Pez Carpa

Características del pez carpa

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La Carpa común (Cyprinus carpio) tiene origen en los continentes europeo y asiático. Es un pez de agua dulce extraordinariamente resistente y muy adaptable al lugar en el que habita, capaz de prosperar en ríos, lagos, embalses y estanques de aguas lentas o estancadas. Esta enorme capacidad de adaptación ha permitido que haya sido introducida en prácticamente todos los continentes, y se la considera una de las especies de peces de agua dulce más difundidas del planeta.

Precisamente por esa facilidad para colonizar nuevos ambientes y modificar el ecosistema, la carpa común se ha ganado el “privilegio” de entrar en la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. En muchos países su presencia en el medio natural está regulada o restringida, ya que puede desplazar a especies autóctonas y alterar la vegetación sumergida.

Morfologicamente, la carpa posee un cuerpo alargado y robusto, relativamente alto, con una silueta hidrodinámica más o menos cilíndrica en los ejemplares salvajes y más alta y voluminosa en las variedades domésticas. Presenta unos labios gruesos y carnosos y una boca protráctil, es decir, capaz de proyectarse hacia adelante para aspirar alimento del fondo, donde suele rebuscar entre el sedimento.

En la comisura de la boca encontramos cuatro barbillones sensoriales, dos a cada lado, que actúan como pequeños órganos táctiles y gustativos. Estos barbillones le ayudan a localizar comida incluso en aguas turbias, algo muy habitual en los hábitats que la carpa remueve al alimentarse. Aunque no posee dientes en la boca, sí dispone de dientes faríngeos situados en la faringe, con los que tritura alimentos como semillas duras, pequeños moluscos o crustáceos, presionándolos contra placas córneas del cráneo.

La aleta dorsal es muy característica: larga, con un primer radio fuerte y aserrado, seguida de entre 17 y 22 radios blandos. La aleta anal tiene habitualmente 5-7 radios, con un primer radio también robusto y algo aserrado. A lo largo del flanco recorre la línea lateral bien visible, compuesta normalmente por unas 32-40 escamas grandes en la carpa salvaje.

En cuanto a su aspecto externo, la carpa salvaje está completamente cubierta de escamas grandes y regulares. El color típico en la naturaleza es marrón a verdoso en la dorso, pasando a tonos dorado o amarillento en los flancos y vientre. Las aletas suelen ser gris-azuladas y en ocasiones presentan bordes ligeramente rojizos. En variedades domésticas el color y el patrón de escamas puede variar muchísimo, especialmente en las líneas ornamentales como las carpas koi.

Habitualmente, los ejemplares adultos alcanzan una longitud que varía entre los 60 y los 90 centímetros, y un peso que ronda los 9 kilogramos. Sin embargo, en condiciones óptimas de alimentación y espacio se han registrado ejemplares que pueden llegar a medir 1,2 metros y pesar hasta 40 kg. En medios naturales con menor aporte de alimento o mayor competencia, los ejemplares salvajes suelen ser algo más pequeños y achatados que los domésticos.

¿Sabes cuánto vive un pez carpa? Se estima que algunos ejemplares, si gozan de ciertas condiciones durante su vida, pueden superar los 60 años de edad, y en registros excepcionales se mencionan carpas que han vivido aún más tiempo. Se trata, por tanto, de uno de los peces de acuario y estanque con mayor longevidad potencial, algo que hay que tener muy en cuenta antes de adquirirlos.

Desde el punto de vista fisiológico, la carpa es un pez ectotermo y euritermal, lo que significa que su temperatura corporal depende del entorno y que tolera un rango de temperaturas amplio. Pueden sobrevivir en aguas estancadas o ligeramente salobres siempre que la temperatura se mantenga en un intervalo confortable, generalmente entre 17 y 24 ºC, aunque soportan picos por debajo y por encima de ese rango. Son muy resistentes a la baja concentración de oxígeno y a cierta contaminación, lo que explica su éxito en ambientes degradados.

Peces carpa

En cuanto a su comportamiento, la carpa es un pez sedentario y gregario. Normalmente se desplaza en grupos reducidos de alrededor de cinco individuos, aunque en embalses o ríos grandes pueden formar bancos más numerosos. Durante las horas de luz suele permanecer cerca del fondo o en zonas medias, buscando alimento, y es al amanecer y al anochecer cuando presenta mayor actividad alimenticia.

Son principalmente omnívoras, con una dieta que combina plantas acuáticas (hojas, raíces, brotes tiernos), insectos y larvas, pequeños crustáceos, gusanos, zooplancton e incluso peces muertos si se presenta la oportunidad. En la naturaleza, esta forma de alimentarse implica remover activamente el sedimento, lo que incrementa la turbidez del agua, libera nutrientes atrapados en el fondo y puede favorecer fenómenos de eutrofización en aguas quietas.

La época de reproducción comienza generalmente en primavera y se extiende hasta inicios de verano, cuando la temperatura del agua se sitúa por encima de unos 18 ºC. Prefieren para desovar aguas poco profundas y densas en vegetación, donde las hembras depositan los huevos que quedan adheridos a plantas y otros sustratos. La carpa común es ovípara y alcanza la madurez sexual hacia los 4 años de edad en condiciones normales, aunque muchos estudios indican que los machos suelen madurar algo antes que las hembras.

Las hembras pueden llegar a poner hasta 300.000 huevos de media por temporada, aunque en ejemplares grandes se han registrado puestas superiores al millón. Dependiendo de la temperatura del agua, los huevos pueden eclosionar a los 3-4 días cuando el agua es cálida (alrededor de 28-30 ºC) o tardar algo más si la temperatura es menor. Los alevines nacen con apenas 6 mm de longitud y consumen su saco vitelino en pocos días, tras lo cual comienzan a alimentarse activamente de plancton y pequeños invertebrados.

Además de su reproducción natural, la carpa se ha criado intensivamente en estanques y sistemas de acuicultura durante siglos. Es una de las especies de peces más antiguamente domesticadas por el ser humano y actualmente se conocen decenas de linajes y cepas seleccionadas por características como el crecimiento rápido, la disposición de las escamas o el color.

A pesar de que, a priori, la carpa común salvaje no posee colores muy vistosos, en China y, más concretamente, en Japón, mediante la cría en cautividad se dio origen a una nueva variedad de colores brillantes y vivos, de menor tamaño orientada al uso ornamental, conocida como koi.

Los peces Kois

Pez Koi

El koi es una variedad ornamental doméstica de la carpa común, desarrollada a partir de distintos linajes de Cyprinus carpio seleccionados durante generaciones. A diferencia de otras especies emparentadas cuyo éxito ha venido del sector de la caza y la pesca, el koi se ha popularizado como animal doméstico, protagonista de estanques y jardines acuáticos de medio mundo.

A modo de curiosidad, koi en japonés significa “carpa”, pero también es homónimo de “amor” o “afecto”. El cultivo de carpas ornamentales se documenta desde hace siglos en Asia oriental, pero alcanzó una enorme popularidad en Japón cuando los agricultores de arroz empezaron a seleccionar carpas con colores más brillantes y patrones definidos para embellecer sus estanques. Con el tiempo, se fueron fijando variedades con combinaciones de blanco, naranja, rojo, negro, amarillo o azul, dando lugar a más de un centenar de patrones reconocidos.

Los famosos estanques koi japoneses se convirtieron en símbolos de belleza, armonía y buena fortuna. Desde allí, el koi se difundió a otros países fuera de Asia, y surgió la figura del criador de carpas profesional, especializado en líneas concretas y ejemplares de alto valor. Algunas carpas koi de exposición pueden alcanzar precios muy elevados, reflejo del trabajo de selección genética, la rareza del patrón de color y el prestigio del criador.

Aunque los koi comparten muchas características con la carpa común (resistencia, adaptabilidad, dieta omnívora, comportamiento gregario), suelen presentar un cuerpo algo más alto, una cabeza más pequeña y una mayor variabilidad en colores y tipos de escamas. Conservan la misma dureza y tolerancia a condiciones variadas del agua, lo que explica su éxito en estanques exteriores.

¿Cómo cuidar nuestros Kois o Carpas?

cuidados carpa y koi

Como se ha mencionado anteriormente, los koi se han convertido en el pez doméstico por excelencia en estanques de jardín y acuarios grandes. Son muy recomendables para quienes se inician en la afición y quieren probar con una especie que requiera cuidados relativamente sencillos, pero que a la vez sea llamativa en aspecto y color y ofrezca una larga convivencia.

El pez carpa o koi tiene predilección por las partes medias o bajas del acuario o estanque, ascendiendo a la superficie para alimentarse o tomar aire cuando el oxígeno está justo. Pueden vivir en grupos reducidos de hasta 6-7 individuos sin problemas, siempre que el volumen de agua sea el adecuado. No obstante, conviene recordar que son peces de tamaño potencial grande y larga vida, por lo que hay que dimensionar bien el proyecto desde el principio.

En convivencia con otras especies, las carpas y koi muestran en general un carácter dócil, aunque en ocasiones pueden manifestar cierta agresividad, sobre todo con especies de menor tamaño o en acuarios pequeños y densamente poblados. En estos casos es fácil observar como estos peces hostigan a otros inquilinos, compiten por la comida e incluso pueden llegar a mordisquear a peces más delicados.

Por tanto, no es aconsejable albergarlos en pequeñas peceras, como las típicas redondas, ni en acuarios comunitarios saturados. Esto no sólo reduce los problemas de agresividad, sino que favorece un crecimiento saludable y reduce el estrés. El espacio es vital para estos peces, y por ello se recomiendan acuarios iguales o superiores a los 90 litros de agua para los ejemplares jóvenes, y volúmenes muy superiores (estanques con varios miles de litros) para grupos de adultos.

La temperatura del agua no suele suponer un gran problema, puesto que ya advertimos que estos animales se adaptan muy bien a las condiciones climáticas. Sin embargo, si pueden elegir, estas pequeñas carpas toleran mejor el frío moderado que el calor excesivo. Unas temperaturas muy altas pueden acarrear déficits de oxígeno en el agua y estrés térmico, que pueden llegar a ser letales.

En estanques exteriores se han dado casos en los que las carpas y koi han soportado incluso heladas con la superficie del agua parcialmente congelada, siempre que la profundidad del estanque sea suficiente para que queden capas de agua líquida donde refugiarse. En cambio, el calor intenso del verano puede ser más peligroso, por lo que conviene ofrecer zonas sombreadas y asegurar una buena oxigenación mediante cascadas, aireadores o salidas de filtro que agiten la superficie.

En cuanto a la alimentación, ya se ha dicho que son omnívoros (aunque con una ligera tendencia hacia lo carnívoro), por lo que su dieta básica no es complicada. Con los piensos en forma de escamas o pellets específicos para carpas y koi que encontramos en cualquier establecimiento especializado en animales, es suficiente para cubrir sus necesidades diarias.

Si queremos que gocen de una dieta más rica y variada, podemos suministrarles comida viva o congelada como pequeñas larvas de insectos, gusanos de sangre, dafnias o pequeños crustáceos utilizados en pesca. Además, algún suplemento vegetal nunca viene mal: hojas de espinaca escaldada, guisantes sin piel, rodajas muy finas de calabacín o pepino, o incluso el consumo ocasional de vegetales naturales del estanque, donde veremos como dan pequeños bocados a las plantas blandas.

Hay que saber que en invierno, los koi y carpas entran en un proceso de aletargamiento cuando la temperatura del agua baja de ciertos valores. Su actividad se reduce considerablemente, el metabolismo se ralentiza y, en consecuencia, disminuye mucho el apetito. Si observamos que al echarles de comer no consumen el alimento o lo hacen en cantidades mínimas, no es aconsejable insistir. Una sobrealimentación en agua fría puede dar como resultado comida en descomposición, picos de amonio y nitritos y problemas graves de salud en el estanque.

Otra cuestión muy importante es el filtrado del agua. En el caso de la carpa y el koi, esto es aún más crítico que en otras especies, ya que se trata de peces de gran tamaño que producen muchos residuos y remueven el fondo al buscar alimento. Dicho filtrado ha de hacerse preferentemente de forma externa, con filtros potentes que combinen filtración mecánica (para retener partículas en suspensión), biológica (bacterias nitrificantes que transforman amonio en nitratos menos tóxicos) y, si es posible, algo de filtración química (carbón activo, resinas específicas).

Si nuestros peces se encuentran en un acuario pequeño sin filtro, debemos hacer cambios de agua frecuentes, ya que esta especie genera una gran cantidad de residuos que devalúan rápidamente la calidad del oxígeno disuelto y pueden acumular compuestos tóxicos. Nosotros te recomendamos que apuestes por un filtro externo como estos, dimensionado siempre por encima del volumen real de agua para asegurar una buena calidad.

En estanques, además del filtro, conviene controlar la dureza del agua y el pH. La mayoría de carpas y koi se desarrollan bien en aguas con dureza media-alta y pH ligeramente alcalino, entre 6,5 y 9. Un mantenimiento estable de estos parámetros, junto con una buena oxigenación y la ausencia de picos de amonio o nitritos, será la base para que las carpas luzcan sanas, activas y con colores intensos.

Variedades y especies del pez Carpa

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En el mercado se nos ofrece una amplia variedad de formas y linajes de carpa para nuestro acuario o estanque. A pesar de pertenecer a la misma especie base (Cyprinus carpio en la mayoría de casos), existen muchas especies y variedades de carpas en las que los colores, tamaño corporal y disposición de las escamas pueden ser muy distintos.

Desde el punto de vista de disposición de escamas en la carpa común, se suelen distinguir varias formas principales:

  • Carpa común o de escama completa: cuerpo totalmente cubierto de escamas grandes y regulares. Es la forma más cercana a la carpa salvaje, con cuerpo alargado y muy hidrodinámico. Dentro de ella se diferencian a menudo la carpa común salvaje (más fibrosa, de crecimiento más lento y cuerpo cilíndrico, rara vez sobrepasa los 20 kg) y la carpa común doméstica (cuerpo más voluminoso, tendencia a crecer a lo ancho y alto, panza y joroba muy marcadas, con potencial para superar los 30 kg en condiciones de cría intensiva).
  • Carpa espejo (mirror carp): presenta grandes placas de escamas irregulares repartidas por el cuerpo, dejando zonas “desnudas” de piel visible. Estas escamas sueltas y de gran tamaño son fruto de la selección humana.
  • Carpa lineal (lineal o linear mirror): variedad de carpa espejo en la que las escamas se disponen en una o dos líneas más o menos continuas a lo largo de los flancos, siguiendo la línea lateral. El resto del cuerpo puede estar casi sin escamas.
  • Carpa cuero o piel (leather carp): prácticamente desprovista de escamas, con una piel lisa y oscura. A veces conserva alguna escama aislada cerca de la base de la aleta dorsal o la cola.
  • Full scaled: término que se suele utilizar en el ámbito del carpfishing para referirse a ejemplares con disposición de escamas especialmente atractiva, a menudo una combinación de carpa espejo y escama completa, con patrones muy definidos y llamativos.

En cuanto a variedades ornamentales que solemos ver en acuariofilia de agua fría, además de los koi, destacan varias líneas de carpas doradas emparentadas (muchas de ellas derivadas de Carassius auratus, el clásico pez rojo o goldfish), que a menudo se engloban de forma popular dentro de “carpas” por su aspecto:

  • Cometa americano: es la variedad más extendida por ser la que menos cuidados exige. Sus aletas no son tan alargadas y su cuerpo es más delgado y estilizado. Son peces muy activos y resistentes.
  • Ryukin o Cola de Velo: posee unas aletas muy alargadas y un cuerpo rechoncho, con una marcada joroba detrás de la cabeza. Sus movimientos son más lentos y elegantes.
  • Oranda y Cabeza de León: muy similares al ryukin en forma general, pero con unas papilas cefálicas muy características, una especie de “capucha” carnosa sobre la cabeza que les da un aspecto inconfundible.

Estas tres variedades (cometa, ryukin/cola de velo y oranda/cabeza de león) son las más extendidas en acuarios de agua fría, pero existen muchas otras de gran belleza, como las telescopio, ranchu, perla de cielo, etc. Conviene recordar que, aunque se las denomine popularmente “carpas”, muchas de estas formas pertenecen al género Carassius y no al de Cyprinus, si bien sus cuidados generales son similares a los de las carpas koi en cuanto a temperatura, espacio y calidad de agua.

En el ámbito de la pesca deportiva y del carpfishing, también se habla de diferentes tipos de carpa según su origen y morfología: carpa común, carpa royal (de cuerpo alto y muy robusto), carpa espejo, carpa cuero, carpa lineal y variedades full scaled, además de las carpas koi que ocasionalmente aparecen en embalses o ríos tras sueltas irresponsables. Cada una de ellas tiene particularidades estéticas, pero en términos de biología y comportamiento comparten la mayoría de rasgos.

consejos para criar peces koi
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La enorme diversidad de formas, colores y patrones de escamas que encontramos hoy día es el resultado de siglos de domesticación y selección artificial por parte del ser humano. Desde las carpas salvajes que habitan ríos y lagos de Europa y Asia hasta los koi de alto linaje y las variedades ornamentales de acuario, todas comparten la base de un pez extremadamente adaptable, longevo y resistente, que ha sabido ocupar un lugar destacado tanto en ecosistemas naturales como en la cultura, la gastronomía, la pesca deportiva y la acuariofilia.

informacion sobre la carpa

Conocer en detalle las características, variedades y cuidados de la carpa nos permite disfrutar de este pez con responsabilidad, minimizar su impacto en el medio natural, ofrecerle las mejores condiciones en estanques y acuarios y valorar, al mismo tiempo, la impresionante historia de domesticación y diversidad que hay detrás de uno de los peces más importantes y emblemáticos del mundo.