Mantener un correcto equilibrio de oxígeno en el acuario es uno de los pilares fundamentales para que peces, plantas y bacterias beneficiosas se desarrollen con salud. Cuando comenzamos a preparar el acuario para que nuestras pequeñas mascotas puedan vivir en buenas condiciones, necesitamos conocer la cantidad de oxígeno que debe tener el agua para que puedan tener buena salud y entender cómo se relaciona con otros gases como el CO2. Una de las principales causas por las que los peces llegan a enfermar es por la falta o el exceso de oxígeno disuelto en el agua, o por un desequilibrio entre oxígeno y dióxido de carbono.
Por ello, es fundamental conocer las necesidades de oxígeno del acuario para que los peces puedan vivir en buenas condiciones, cómo se produce el intercambio de gases, qué papel juegan los aireadores, filtros y plantas, y cómo evitar picos peligrosos de CO2 que puedan asfixiar a los peces.
En este artículo vamos a contarte cuál es la problemática de la falta de oxígeno y también cómo no tener ni falta ni exceso de oxígeno en el acuario, integrando además el papel del CO2 en acuarios plantados y las mejores prácticas para mantener un equilibrio estable entre ambos gases.
Problemática de oxígeno en acuarios

Una de las principales causas que pueden provocar que los peces enfermen puede estar en el desequilibrio de oxígeno. Mayormente esto se produce porque el acuario no está bien regulado y le falta ese equilibrio que los peces necesitan para tener un hábitat sin problemas y libre de enfermedades. A esto se suma que, en acuarios plantados, el manejo del CO2 puede afectar directamente a la concentración de oxígeno disponible.
Una de las principales causas que pueden ocurrir para que los peces tengan falta de oxígeno puede estar en la mala regulación del aire artificial, mayormente inyectado mediante bombas de aire o burbujas. Si así fuera, el agua se contaminaría más de la cuenta con impurezas que limitan el oxígeno, sobre todo si la filtración biológica no es suficiente o el acuario está sobrepoblado.
Todo ello derivado porque se puede sobrecargar el acuario con muchos peces para un recinto pequeño; por ello conviene revisar cuántos peces se pueden tener. Ello, aparte de limitar la libertad de movimiento, impide una correcta oxigenación. Cuantos más peces y más alimentación, mayor consumo de oxígeno y más residuos orgánicos que se descomponen, consumiendo aún más oxígeno y generando amonio y nitritos peligrosos.
Para saber si los peces tienen falta de oxígeno notaremos cómo se mantienen mucho tiempo nadando en la superficie, y según qué especies pueden intentar saltar del acuario para tomar oxígeno. También es frecuente verlos boqueando con rapidez, con aletas pegadas y menos actividad general.
Por otro lado, el exceso de oxígeno tampoco es beneficioso para la vida de los peces; un exceso de ello produce trastornos graves como la enfermedad conocida como embolia gaseosa, que se manifiesta con burbujas de gas en aletas, ojos o bajo la piel. Este tipo de sobresaturación suele deberse a condiciones extremas de movimiento de agua, cambios bruscos de temperatura o mal ajuste de sistemas presurizados.
¿Por qué ocurre una saturación de oxígeno? Si en el acuario tenemos un hábitat con plantas que hacen bien su función no habría problemas para regularlo. Pero si al acuario lo sometemos a mucha luz solar directa, alteramos la temperatura del acuario y las plantas aumentarán el oxígeno por sí solas, alterando por completo la vida de los peces. En acuarios muy plantados con iluminación intensa, durante las horas centrales del día puede haber picos altos de oxígeno y bajos de CO2, que después se invierten por la noche.
Precisamente el calentador es el indicado para regular la temperatura del mismo; de ahí que debamos evitar exponer los acuarios a la luz solar directa, que calienta el agua, reduce la solubilidad de oxígeno y fomenta el crecimiento de algas. Controlando la temperatura ayudamos a que el oxígeno se mantenga en un rango adecuado y estable.
Notaremos que los peces tienen exceso de oxígeno si vemos que en sus aletas se producen pequeñas burbujas; entonces habría que trasladar a los peces a una pecera con el agua oxigenada en su proporción, si por el contrario no nos damos cuenta, los peces morirán. Cualquier signo de comportamiento anómalo unido a burbujas sobre el cuerpo o bajo la piel es motivo para actuar con rapidez y revisar el sistema de filtrado, aireación y temperatura.

Equilibrio entre oxígeno (O2) y dióxido de carbono (CO2)
En los acuarios plantados no solo debemos pensar en el oxígeno; también hay que cuidar el equilibrio con el dióxido de carbono. Las plantas acuáticas utilizan CO2 para hacer la fotosíntesis y producir oxígeno, mientras que peces, invertebrados y bacterias del filtro consumen oxígeno y expulsan CO2. Mantener ese balance estable es clave para que todo el ecosistema funcione.
Cuando hay abundancia de oxígeno en el agua, se desplaza el nivel de CO2 disuelto y viceversa. Por eso, si inyectamos CO2 de forma excesiva para favorecer el crecimiento de las plantas, podemos reducir la disponibilidad de oxígeno y provocar que los peces se asfixien. En cambio, si agitamos demasiado la superficie y perdemos CO2 constantemente, las plantas pueden resentirse y aparecer algas por desequilibrio.
En acuarios con sistemas de CO2 presurizado se utilizan componentes como botella de CO2, manorreductor, contador de burbujas, válvula antirretorno y difusor. Cada uno de estos elementos permite dosificar el gas de forma precisa, evitando picos peligrosos que podrían reducir el oxígeno por debajo de los niveles seguros para los peces.
Un accesorio muy útil es el denominado drop checker, un pequeño dispositivo que, según el color de su indicador, muestra si la cantidad de CO2 en el agua está en un rango bajo, óptimo o excesivo. Este control indirecto, basado en el pH, ayuda a ajustar el caudal de burbujas para encontrar un punto medio que mantenga plantas vigorosas y peces cómodos.

Es especialmente beneficioso conectar el CO2 alrededor de media hora antes de encender la luz del acuario. De este modo, el gas tiene tiempo de disolverse y, cuando se encienden las luces, las plantas disponen del CO2 suficiente para acelerar su metabolismo sin generar caídas bruscas posteriores. Durante la noche, la mayoría de aficionados apaga el sistema de CO2 para evitar acumulaciones innecesarias cuando las plantas consumen oxígeno.
Además, conviene mantener la superficie del agua relativamente tranquila en acuarios muy plantados con inyección de CO2 para no perder el gas de forma excesiva hacia la atmósfera. Sin embargo, en situaciones de calor, sobrepoblación o baja oxigenación, puede ser necesario aumentar el movimiento superficial, elevando ligeramente la salida del filtro o apoyándonos en un aireador, siempre buscando un punto de equilibrio.
Ni falta ni exceso de oxígeno en el acuario

Debemos saber que un pez debe respirar oxígeno disuelto en el agua en prácticamente todos los casos. Por ello, se antoja imprescindible que nuestro agua disponga de oxígeno suficiente para que estos organismos vivan en ella. Hay que tener en cuenta que la cantidad de oxígeno disuelto se va a modificar en función del número de peces, la carga biológica y del tamaño del acuario, así como de la temperatura y del movimiento superficial.
Si el acuario es de agua caliente o templada hay que saber que la solubilidad de los gases es inferior a la presente en los acuarios de agua fría. Esto hace que los peces de agua tropical dispongan de menos oxígeno que aquellos que nadan en aguas frías y, por tanto, sea aún más importante asegurar un buen filtrado y una oxigenación correcta. Un descuido en un acuario tropical cargado de peces se traduce en falta de oxígeno mucho más rápido.
Un ejemplo de pez que habita en agua con menos temperatura y más oxigenadas son las truchas. El volumen de oxígeno disuelto en el aire es menor que disuelto en el mismo volumen de agua. De esta idea podemos extraer la importancia que tiene el mantener el acuario bien oxigenado pero sin excesos, ya que tanto la falta como la sobresaturación tienen consecuencias negativas para la fauna.
Como nuestros acuarios son sistemas cerrados en los que no hay movimiento de agua natural, somos nosotros los que tenemos que producir una difusión del oxígeno de forma continua. Una de las formas es instalar un oxigenador de acuarios. El oxigenador de acuario se encarga de generar burbujas que son una manera de romper la superficie del agua y poder moverla para que atrape oxígeno del aire.
Por lo tanto, debemos saber que la cantidad de burbujas que asciende dependerá de la tasa de oxígeno disuelto que hay en el agua. Si esta cantidad de burbujas es pequeña, la cantidad de oxígeno disuelto en el agua será baja. Si tienes una demanda de oxígeno bastante alta, tendrás condiciones de deficiencia de oxígeno y los peces se pueden llegar a asfixiar. En acuarios muy plantados con CO2, un aireador se puede usar de forma estratégica por la noche o en verano para evitar caídas de oxígeno, ajustando siempre la inyección de CO2 para no desperdiciarlo.
Para saber esto, debemos conocer más o menos las necesidades de cada tipo de pez en función del agua y la cantidad de los mismos. Peces activos como los de cardumen (neones, barbos, rasboras) suelen consumir más oxígeno que especies más tranquilas. También influye el tamaño corporal, el nivel al que nadan y la temperatura que requieren.
El ruido del oxigenador es un factor a tener en cuenta. Existen numerosos tipos de oxigenadores de acuario dependiendo de su precio y su calidad. La idea es comprar bombas silenciosas ya que muchas otras hacen un ruido importante que pueden crear malestar en los peces, en el propio acuarista y, en algunos casos, vibraciones molestas en el mueble o en el cristal del acuario. Buscar modelos con soportes antivibración y buena relación caudal/consumo suele ser una apuesta segura.

Formas de oxigenar el acuario

El propio filtro para poder limpiar el agua puede servir para oxigenar el acuario. Si el filtro es suficientemente potente como para mover el volumen de agua en tu pecera, puedes apuntar la salida del mismo hacia la superficie. De este modo se rompe la tensión superficial y se favorece el intercambio de gases entre el agua y el aire, entrando oxígeno y saliendo CO2 y otros gases acumulados.
Hay que procurar que el agua no chapotee demasiado para que no comience a vaciar el acuario y se eviten ruidos innecesarios. Con colocar el filtro para que oscile en la superficie es suficiente para poder oxigenar el acuario. También se puede aprovechar algún filtro interior que tengas abandonado para poder mover bien la superficie del agua. Es así como conseguimos que la capacidad de oxigenación pueda aumentar sin necesidad de añadir más dispositivos.
Otra forma de oxigenar los acuarios es mediante plantas oxigenantes. Las plantas ayudan en la oxigenación tanto de estanques como de acuarios, ya que durante el día consumen CO2 y generan oxígeno gracias a la fotosíntesis. Cuanto mejor sea la salud de las plantas, más estable será el equilibrio de gases y menor será la tendencia a tener algas oportunistas.
La desventaja es que tan sólo aportan una mayor cantidad de oxígeno durante el día. Necesitan una cantidad de luz apropiada y dióxido de carbono para poder realizar la fotosíntesis. Las plantas por la noche respiran, esto quiere decir que van a consumir oxígeno. Esto hace que no esté de más utilizar un aparato para poder oxigenar el acuario en determinados momentos y evitar que los peces sufran por falta de oxígeno en las horas nocturnas, sobre todo en acuarios densamente plantados o muy poblados de peces.
Un aireador de acuario, también conocido como bomba de aire, es un dispositivo que introduce aire en el agua en forma de burbujas. Esta oxigenación favorece el intercambio de gases entre el agua y el aire: entra oxígeno, sale dióxido de carbono. En la mayoría de los casos, este aparato impulsa el flujo hacia una piedra difusora o algún otro elemento decorativo que permite liberar las burbujas de forma constante. Además de mejorar la salud de los peces, ayuda a que las bacterias del filtro respiren y mantengan a raya amonio y nitritos.
El objetivo no es solo estético, aunque las burbujas siempre añaden encanto, sino funcional: asegurar que el ecosistema acuático tenga oxígeno suficiente para que peces, plantas y bacterias beneficiosas respiren correctamente. En acuarios muy plantados con CO2, muchas veces se usa el aireador solo en determinados momentos (por ejemplo, de noche o en días muy calurosos) para no desperdiciar CO2 durante el fotoperiodo y, al mismo tiempo, evitar bajones de oxígeno.
La respiración es un proceso vital para la vida en los peces y por ello es importante oxigenar el acuario de manera correcta, cuidar el equilibrio con el CO2, ajustar la temperatura y no sobrepoblar el tanque. Con un buen manejo del filtro, el uso adecuado de aireadores, una selección inteligente de plantas y un control atento del comportamiento de los peces, es posible mantener un acuario estable, sin falta ni exceso de oxígeno y con un equilibrio de gases que favorezca la salud de todo el ecosistema acuático.